La complejidad de educar a los niños del tercer milenio

Hoy sólo quiero extenderme en un aspecto de la complejidad de educar a los niños del tercer milenio.

Educar sumisos o respondones.

 Yo lo tengo clarísimo, prefiero tener a mi lado en casa un hijo inquieto, que me plantee el porque de las cosas que se le mandan, osea un respondón. Por supuesto no el porque de todo lo que le digo ya que esa es una etapa que se pasa a los cuatro años pero si de las cosas importantes que se le mandan que no entiende. 
Se me olvidaba algo importantísimo y es que me estoy refiriendo a niños de entre 10 y 15 años. Osea gente con la que se puede hablar casi de todo.
Y creo que deben ser poco sumisos por como está estructurada  la sociedad occidental. Que realmente  es como ha estado siempre: Una reducidísima élite que ostenta el poder económico y se sirve de él para legislar según sus conveniencias en cada momento. Pero ahora como todo se ve más y más rápidamente pues nos parece o al menos a mi me parece mucho más descarado y escandaloso que hace unos años. 
Me gustaría que mis hijos no fueran sumisos e hicieran preguntas incómodas a los representantes del  poder real, cada uno en el nivel en que se encuentre. 
 

Respondones y Escuela.

La casa de paja amapolas

Pero efectivamente mis hijos tienen que ir a escuelas y allí dos de los tres, el mayor y el pequeño, han tenido el mismo problema, sobre todo en la enseñanza media.  Siguiendo el ejemplo de su santo padre, siempre han sido de hacer preguntas complicadas a los profes y en no pocas ocasiones cuestionar sus decisiones. Por resumirlo digamos que  se han llevado muy buenas broncas, se conocen de memoria el pasillo y han mantenido una relación bastante cercana con sus respectivos jefes de estudio. De hecho el pequeño la sigue manteniendo y hoy me han llamado para hablar otra vez de los mismos temas.

Y es que debe ser muy complicado, por decirlo suavemente, intentar tener un poco controlada una clase con veintipico energúmenos y que aparezca algún tocapelotas espabilado, casi siempre el mismo ( mi hijo ) que cuestiona la conducta del profe. Ante esta realidad, el espabilado (mi hijo), lógicamente, no se suele llevar los laureles.

Como solucionamos esta disyuntiva. Pues a mi parecer, como todo en la vida, con mano izquierda, toreando, siendo listo en definitiva. No he parado de repetírselo a uno y al otro, y aún sigo:  No tienes que renunciar a tu manera de ser, pero coño hay que ser listo, hay que saber cuando y con quien se pueden hacer que cosas. No hay que desaprovechar oportunidades de callarse. Y ya vendrán momentos para expresar tu opinión. Pero no gastes energías pegándote con un muro.

Y para celebrar todo esto nada mejor que alquilar un huerto o apadrinar una gallina.

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.