Humedad en la Casa de Paja

Que semana de aguas, y lo que nos queda, que bien queda la humedad en la Casa de Paja. Que feliz está el campo. Y que bien se respira con esta humedad en el ambiente. La piel está mas elástica, parece que las manos te tiran menos y funcionan mejor. La nariz vuelve a ser un aplique húmedo no una caverna arenosa y reseca.

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Esto es lo que mola de la humedad.

Las plantas de los huertos de La casa de Paja están encantadas con el tiempo. No crecen como en verano pero se las ve sanas, verdes aprovechando cualquier rayo de sol que aparezca, cualquier leve subida del termómetro para engordar un poquito más los frutos o para echar nuevas hojitas que aceleren el desarrollo.

La humedad es la vida de la huerta

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Ya hemos comido lechugas de invierno, las acelgas las cortamos con las hojas aún pequeñas porque no hay quien aguante por lo buenas que están, los rabanitos se han puesto en un mes rojos gordos y jugosos. Y este es uno de los grandes problemas de la huerta en el invierno que las hojas y los productos son bastante dulces unido a que no hay nada de comida en el campo por lo que tanto pequeños roedores como todo tipo de pájaros están locos por incarles el diente.

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Pero como siempre las estrellas del huerto de otoño-invierno son los repollos, lombardas, brócolis, romanescus y coliflores. Esas hortalizas grandes y compactas tiene un sabor tan absolutamente diferente a las que se compran en los supermercados  que parece que estas comiendo otra cosa. Les ocurre algo parecido a lo que pasa con casi todas las hortalizas de verano.

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Que haríamos sin la humedad, no nos podríamos comprar botas con membrana, ni chubasqueros, ni paraguas. Paro tampoco podríamos beber aunque fueran otra cosas diferentes al agua.

 

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