EL ORIGEN DEL HUERTO

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Como a cualquier sistema de elementos vegetales, al igual que a cualquier centro de fabricación de lo que sea, a un huerto le hacen  falta obligatoriamente tres cosas: Un lugar donde establecerse, en nuestro caso las parcelas de «La casa de paja». En segundo lugar una fuente de energía de la que sacar la fuerza para las transformaciones que allí se van a realizar, la que nosotros usamos es el inagotable sol. Y por fin unas materias primas que tras el proceso necesario de transformación darán lugar a los productos deseados  tanto en una huerta como en una fábrica o un taller. En el caso de nuestros huertos estas materias primas serán una tierra fuerte y bien abonada y por supuesto el agua de nuestro pozo.

Y todo este coñazo anterior es para decir que el abono que utilizamos en los huertos ecológicos de» La casa de paja»es básicamente paja mezclada con todos los excrementos que un caballo expulsa durante una semana, osea lo que viene llamándose estiércol de caballo, que  nosotros usamos después de haberlo dejado envejecer, como a los vinos, durante dos años y nos está dando unos resultados estupendos sin tener que utilizar ningún tipo de abono químico.

El otro día, como hago cada tres o cuatro meses, me fui con mi amigo Berto, que en las fotos está de azul y rosa, a cargar unos viajes de estiércol a un picadero muy cercano y en una mañana nos trajimos unos ocho metros cúbicos y los depositamos en la zona correspondiente de la parcela para ser utilizado dentro de al menos dos temporadas. Ahora mismo tenemos separados en montones desde un gran reserva de más de tres años hasta estiércol joven del año, que cada uno tiene sus gustos.

 

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